Conocemos a Sara Cano, escritora y antigua alumna de UWC Adriatic

“Cuando te dedicas a escribir no hay nada mejor que un sitio en el que tienes 200 estudiantes de cien países distintos para empaparte del mundo y de historias”

 

Cuando Sara Cano terminó sus estudios en UWC Adriatic (bienio 2003-3005), decidió estudiar Filología Árabe y especializarse en edición. Su carrera en la literatura empezó poco a poco: primero como traductora editorial, luego como editora y, finalmente, como autora de las sagas juveniles “La guerra de 6ºA”, “Jurásico Total” y, el libro ilustrado feminista, “El futuro es femenino”.

A esta “cazadora de historias”, la experiencia en UWC Adriatic le sirvió para empaparse del mundo y de vivencias. ¿Se inspiraría en ellas para crear sus obras? ¡No te pierdas su entrevista y conoce a nuestra escritora favorita!

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Sara con los ejemplares de “Perdidos sin Wifi”. Sara Cano.

P: Sara: traductora, correctora, editora, lectora editorial  y autora varios libros infantiles y juveniles, según tu biografía de Twitter. ¿Cuándo empieza tu pasión por la lectura?

R: De siempre. Mis padres cuentan que, cuando todavía no sabía leer, ellos me contaban cuentos, los memorizaba y se los contaba. Entonces era muy pequeña y parecía que sabía leer, pero era mentira. No recuerdo un momento de mi vida en el que no me haya dedicado a esto, a leer y escribir, es muy vocacional. De hecho, una de mis primeras fotos de pequeña es yo sentada en un “silloncito” con un libro y una pose como muy adulta, pero era un “mico”.

P: ¿En qué momento decides que lo tuyo son los libros y te quieres dedicar a ello profesionalmente?

R: Fíjate que me costó. A pesar de que era muy vocacional, nunca creí que me pudiera dedicar profesionalmente a esto, me parecía que no había mucha salida laboral. Yo me dedicaba más a las lenguas, estudié Filología Árabe después de los dos años en Colegios del Mundo Unido. Siempre me habían atraído muchos los idiomas, todo lo que tuviera que ver con el lenguaje escrito, hablado y la comunicación.

En un primer momento, mi vocación fue por ahí, por la traducción, pero luego me terminó llamando otra vez la literatura. Cuando acabé la carrera y me tuve que especializar, hice un máster en edición. Eso fue hace 8 años, en 2009.

Desde entonces, he ido pasando por varias etapas: traductora editorial, lectora editorial, editora, ahora autora… Fue justo al terminar la universidad cuando dije, “sí, lo de los idiomas está muy bien y me apasiona mucho, pero yo lo que quiero hacer es literatura”.

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Sara en UWC Adriatic en Duino (Italia). Sara Cano.

P: Fuiste a UWC Adriatic en la convocatoria de 2003-2005,  ¿cómo influyó en tu vida profesional esta experiencia?

R: En la profesional, todo suma. Cuando te dedicas a escribir, eres un cazador de experiencias, así que no hay nada mejor que un sitio en el que tienes 200 estudiantes de cien países distintos para empaparte del mundo y de historias. 

También me llevo mucho a nivel idiomas, por supuesto. El mundo de la lectura no se limita a tu lengua madre porque hay un montón de universos por explorar. Cuanto más cerca de la lengua original estés, mucho mejor. Así que aprender italiano, comunicarte en inglés y toda esa soltura que te da UWC ha tenido muchísima importancia.

P: ¿Y en la personal?

R: Pues todo. Yo creo que no sería la persona que soy ahora si no hubiera vivido la experiencia de los colegios. Es, seguramente, la cosa que más marca tu personalidad siendo adolescente. No me imagino como sería Sara si no hubiera ido a UWC. Pero sé que soy una persona distinta gracias a haber ido.

Tengo mayor apertura mental, casi todos los problemas del mundo tienen un rostro conocido. Ha sido una experiencia fundamental en mi formación y en el desarrollo de mi personalidad.

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Con amigos. Sara Cano.

P: Dices que Colegios del Mundo Unido es un hervidero de historias, ¿ha habido algo en UWC que te haya inspirado para escribir alguno de tus libros?

R: Supongo que sí, que las cosas que pasan en UWC al final las incorporas de manera inconsciente, pero no hay una anécdota concreta.

Ahora, por ejemplo, la última serie que he sacado, Jurásico Total, transcurre en un internado que está en medio del campo y es bastante particular. Pensándolo bien, sí que tiene un poco de UWC (risas).

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Vestida de chulapa. Sara Cano.

P: Eres autora de la serie  juvenil “La guerra de 6º A”, ¿de qué va esta serie y cómo surgió la idea de escribirla?

R: La guerra se 6º A trata sobre un colegio en el que hay una clase de niños de sexto que tienen un enfrentamiento con la clase de enfrente. Son 6º A y 6º B y tienen la lucha mortal que tienen todos los colegios. Es una guerra de bromas muy divertida.

Nació por la voluntad de que los niños lectores de esa franja de edad, de entre 8 y 12 años, encuentren referentes más cercanos. Ya hay series parecidas de humor: “El diario de Greg”, “El diario de Nicky”… Pero resultan un poco distantes en las cosas que les pasan a los niños, cómo hablan, etc. Además, juegan al béisbol y ven partidos de fútbol americano.

Me parecía interesante traer eso a una realidad más cercana y creo que ha funcionado muy bien, sobre todo con niños a los que no les gusta mucho leer, que les cuesta, que son perezosos con la lectura … Se ríen muchísimo y, al final, les engancha a seguir con otras lecturas. Creo que es el gran logro de “La guerra de 6º A”.

Es una serie de humor descabellado y para no parar de reír, seas niño o seas mayor, porque hay algunas cosas que seguro que las captan mejor los mayores.

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“La guerra de 6ºA en librerías”. Sara Cano.

P: Recientemente has publicado “Perdidos sin wifi”, el primer libro de la saga “Jurásico Total”. ¿Qué se va a encontrar el lector en este libro?

R: Jurásico Total es una serie de aventuras y fantasía -con una base científica- que estoy construyendo con un paleontólogo. “Perdidos sin wifi” es un libro que trata de cinco amigos que estudian en un colegio internado que está cerca de una excavación paleontológica en la que trabaja una sociedad de paleontólogos haciendo investigaciones. De repente, descubren un portal dentro de la propia excavación que les lleva a un mundo en el que los dinosaurios nunca se extinguieron. Este mundo tiene sus propias reglas de funcionamiento. No viajan al Jurásico ni al pasado, viajan a un lugar en el que pasaron ciertas cosas distintas a nuestro mundo y los dinosaurios siguen vivos.

P: ¿Es un mundo paralelo?

R: Sí, es un mundo paralelo. Se van a encontrar criaturas de todo tipo… A todo esto, con el fundamento que tiene escribir con un paleontólogo. Tiene mucha fantasía, es un libro de aventuras puras, tiene mucho humor, pero no es como “La guerra de 6º A”.

Es un libro pensado para que los niños aprendan de dinosaurios. Incluye fichas técnicas sobre los dinosaurios que aparecen en él, no aparecen los dinosaurios típicos, aparecen dinosaurios de los que no se sabe tanto… Hemos intentado combinar estas dos facetas: la más literaria y la más científica en la creación de esta serie.

Vídeo sobre “Perdidos sin wifi”. El Pakozoico.

P: ¿Para cuándo el próximo libro de ‘Jurásico Total’?

R: Pues el segundo libro sale en junio y, ahora mismo, estamos escribiendo el tercero. Este año se van a publicar tres, en abril, junio y septiembre. Si tienen buena acogida, continuaremos con la saga el año que viene.

P: También acabas de publicar un libro de cuentos ilustrado titulado “El futuro es femenino”, que ya va por la segunda edición. ¿De qué se habla en estos cuentos?

R: “El futuro es femenino” es una historia completamente diferente. Se trata de un libro ilustrado en el que colaboran ocho de las ilustradoras más conocidas en España: María Hesse, Ana Santos, Laura Agustí, Agustina Guerrero (La Volátil), Leire Sidia, Amaia Arrazola y Elena Pancorbo. Nos juntamos en este libro para crear ocho historias con situaciones de desigualdad y machismo que afectan, sobre todo, a las niñas.

Queríamos un libro en el que la protagonista fuera la lectora. Si no es la niña que lo está leyendo, pues la madre que se lo ha comprado, que se ha visto reflejada en alguna de las situaciones que se cuentan en el libro. Son ocho cuentos muy cortitos, cada uno con una ilustración a doble página que cuentan situaciones de desigualdad a las se enfrentan las niñas desde que nacen, prácticamente.

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A la izquierda, “El futuro es femenino”. Sara Cano.

Hay un cuento que habla sobre una niña a la que sus padres no quisieron agujerearle las orejas cuando nació y, cuando tiene diez años, se enfrenta al dilema de sufrir por estar guapa, porque es un una expectativa social, o no hacerlo.

Tenemos un cuento también que habla del empoderamiento sobre el espacio, de cómo los colegios, los patios por lo general, son dominio del fútbol y de actividades masculinas y las niñas quedan relegadas a una “esquinita”. Hay un cuento también sobre una niña transexual. Quería que la infancia transexual tuviera un espacio en estas historias porque parece que el feminismo a veces se olvida un poco de que hay niñas con pene.

De la misma forma, en este libro se habla sobre la menstruación, sobre los cambios hormonales y cómo se viven de una manera más avergonzante de cómo los viven los chicos. Hay un cuento que habla de la invisibilización de la mujer en el arte, en la ciencia… Son pequeñas situaciones de lo que se considera micromachismo, que a mí no me gusta el término “micro” porque el machismo nunca es “micro”.

Al final, las protagonistas de estas historias tienen una visión empoderada, ellas le dan la vuelta a la historia y salen solas de la situación de injusticia. Es un libro que tiene una vocación de que la persona que lo está leyendo, ya sea mujer u hombre, se de cuenta de que esto existe y de que hay maneras de revertir estas situaciones.

P: ¿El futuro es femenino?

R: Esperemos que el futuro sea femenino. El presente es masculino, eso está clarísimo. Para que el futuro sea femenino, tiene que haber más libros como este, más gente que se conciencie y más feminismo. En la primera entrevista que me hicieron, lo dije sin pensar pero es verdad, para que el futuro sea femenino, el presente tiene que ser feminista.

P: Sara, ¿cuáles son tus proyectos de futuro?

R: Trabajo como autónoma, dando servicios editoriales a distintas editoriales. Hago traducciones, correcciones… Trabajo con mi pareja, que es ilustrador, así que todo este trabajo lo hacemos juntos. Espero seguir así, recibiendo muchos encargos y trabajando en el mundo del libro infantil y juvenil, que es mi pasión.

P: ¡Gracias, Sara!

R: ¡Gracias a ti!

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‘Es duro el choque con la realidad una vez que te vas del colegio’

¿Qué hace una vallisoletana en Costa Rica? Pues convertirse, sin duda alguna, en una enamorada de la naturaleza. Paloma Tejero (20, Valladolid)  aterrizó en la web de Colegios del Mundo Unido a golpe de Google y supo que tenía que conseguir una plaza para estudiar Bachillerato Internacional. “Estaba hecho para mí o yo estaba hecha para UWC”, nos cuenta entusiasmada nuestra alumni.

Finalmente, se llevó una plaza con beca para el bienio 2014-2016 en el colegio costarricense, dos años que le sirvieron para “descubrirse a sí misma”. ¿Quieres saber cómo vivió Paloma esta experiencia? ¡Sigue leyendo!

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Paloma en la Rainbow Week. Paloma Tejero.

P: Paloma, ¿cómo conociste Colegios del Mundo Unido?

R: Yo me quería ir en Bachillerato, quería mirar alguna beca para estudiar fuera y, literalmente, puse en Google “becas para estudiar en el extranjero”. Salió esto y, en cuanto lo vi, dije “Dios, esto es para mí”. Solicité plaza el primer año y ni siquiera pasé la preselección. El segundo año volví a echarlo y ¡para Costa Rica que me fui!

P: ¿Qué te llamó la atención de Colegios del Mundo Unido para que decidieras presentar tu solicitud?

R: Me acuerdo de leer la web de Colegios del Mundo Unido y ver que hacía énfasis en la multiculturalidad y que, además, no tenía ese componente elitista de “vete a estudiar un año a Estados Unidos con un montón de ricos y blancos”. Me acuerdo también de leer las historias de los estudiantes que estaban en los colegios y entusiasmarme con ellas.

P: ¿Cómo fue ese proceso de preparar la documentación?

R: La primera vez hice la solicitud online y me mandaron un correo diciéndome que no me habían seleccionado. Me puse súper triste, me eché a llorar… Fue una tarde horrible.

El segundo año lo volví a intentar y, al escribir mi solicitud, noté un montón como había madurado. Me cogieron para preselección y fui bastante segura, no convencida de que me la fueran a dar, pero ese año de más me dio seguridad. El proceso fue bastante fácil y me sentí muy cómoda.

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De excursión. Paloma Tejero.

P: ¿Te acuerdas del fin de semana en Madrid?

R: Sí. De la gente que habían llamado para Madrid, había una primera selección que se hacía entre el viernes y el sábado (a mí me tocó el sábado). A última hora del sábado se leía una lista con los que pasaban a la fase final del domingo.

El sábado tuve una entrevista, presenté mi proyecto social, hice la dinámica de grupo, etc.

Pasas el día allí con gente que está en la misma situación que tú, con las mismas inquietudes… A última hora leyeron la lista y me puse súper feliz.

El domingo tuve la entrevista con el Patronato y fui con el pensamiento de que no tenía nada que perder. Yo iba ahí a dar lo mejor de mí. Salí tranquila porque tenía la sensación de que me había mostrado como era yo. Si ese año no me cogían, es que realmente eso no era para mí.

Encima, ¡te vas de Madrid sin saber sin saber si te han seleccionado o no!

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Con amigos de otras nacionalidades. Paloma Tejero.

P: ¿Dónde estabas cuándo te dijeron que estabas seleccionada?

P: Me acuerdo que nos dijeron que el martes nos llamarían, así que el lunes y el martes no paré de pensar en eso. El martes, al salir del colegio, encendí el móvil y vi un 91. Pensé, “esto solo puede ser una cosa”. Llamé y me cogió Berta, que me dijo, “¿tú que crees? ¿Qué te la hemos dado o que no?” “¡Yo creo que sí!”, le dije. Estaba con unas amigas enfrente del colegio y me puse a llorar, estaba súper contenta, ¡ya era realidad! Llegué a casa, se lo conté a mi madre y me dio un abrazo. El hecho de ver a mi madre tan contenta por esta oportunidad triplicó mi alegría. Fue todo muy bonito.

P: ¿Cómo fueron los días previos a tu marcha?

R: Yo creo que los sentí como un sueño. Hasta que no pones un pie en el colegio es como que está todo muy en el aire. Al final ves todo a través de una página web y notaba que hasta que no estuviera allí no iba a ser real. Estaba muy emocionada y tenía muchísimas ganas de ir.  

P: Finalmente, llegó el día de partir… ¿cómo fue?

R: Me acuerdo que mi madre me llevó al aeropuerto y ahí estaba Miguel, mi co-año, que ahora somos súper amigos. Desde el principio nos entendimos muy bien. Estaba muy emocionada y con ganas conocer gente, hacer amigos… En ningún momento me sentí con dudas de ir.

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¡Un festival de colores! Paloma Tejero.

P: Y llegasteis al colegio…

R: Sí. Nos recogieron en el aeropuerto con el autobús del colegio. Recuerdo que estuvimos un rato esperando a que llegara junto a otros primeros años. El autobús entró en el campus y el aire estaba súper pegajoso y húmedo. ¡Y estaban todos los segundos años gritando y abrazándonos!

Ahora ya me he acostumbrado a eso, pero al principio es súper raro abrazar a tantos desconocidos. Para ellos era muy normal y yo creo que no había abrazado a tanta gente en mi vida.

Me decían un montón de nombres y, según me los decían,  ya se me estaban olvidando.

En el colegio de Costa Rica hay residencias de veintipico personas haciendo un círculo. Al principio parece un laberinto, yo me perdí cuando salí de mi cuarto al dejar las cosas el primer día. Con los días, te vas haciendo con el campus.

P: ¿Cómo fueron tus primeros días en el colegio?

R: Las dos primera semanas eran de orientación: había reuniones sobre el IB, sobre las asignaturas, sobre la residencia… También había actividades como excursiones a San José, Santa Ana, etc.

Recuerdo hablar mucho con todo el mundo porque al final es gente en tu misma situación, por eso también se crean vínculos tan fuertes en UWC. Da igual de donde vengas, todos tienen los mismos miedos, las mismas inquietudes… Desde el principio conectas mucho con la gente.

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Tiempo de reuniones. Paloma Tejero.

P: ¿Cómo eran tus compañeros?

R: Gente muy inquieta, con muchísima iniciativa. Hay gente con gustos para todo, pero siempre vas a encontrar, al menos, un puñadito de personas que quieran hacer lo mismo que tú. Es difícil hablar de los compañeros en conjunto. Había gente muy abierta, luego gente muy tímida… Pero hay un sentimiento de comunidad muy fuerte. Con una gente te llevas mejor que con otra, chocas con la gente y es inevitable porque pasas mucho tiempo con ellos.

Además, es un campus muy pequeño, así que no puedes evitar a nadie. Había gente que estaba saliendo y luego rompían y, bueno, eso era bueno y malo. No tenías espacio para separarte de esa persona, pero eso te obligaba a arreglar los conflictos que tuvieras con la gente y a encarar tus problemas. ¡No podías huir! (risas).

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Diversidad cultural. Paloma Tejero.

P: Paloma, ¿qué me dices de tus profesores?

R: Había de todo. Al ser Costa Rica y no ser Europa, teníamos dificultad para encontrar profesores. Algunos profesores no me gustaron mucho y a otros se les notaba que eran nuevos. Pero también tuve profesores muy buenos.

Cuando eres profesor en un Colegio del Mundo Unido, formas parte de una comunidad y tienes que implicarte. Los alumnos también te piden que te impliques. Si no lo haces, tienes la cruz puesta.

Para mí, hay un profesor por encima de todos: Jeff, mi profesor de Biología. Me despertó un interés y una pasión por la naturaleza y la biología increíbles. También me llevo a mi profesora de Arte de segundo año, que tenía muchas ganas de enseñar, y a mi profesor de Teoría del Conocimiento, que me hizo pensar muchísimo.

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Luchando por el feminismo. Paloma Tejero.

P: ¿Qué actividades hacíais?

R: Había un montón de cosas, dependía del trimestre, de la gente que quisiera organizarlas… Había desde pintura y baile a saltar en camas elásticas. Me acuerdo que un amigo mío hizo una actividad sobre sueños.

Quedaban y hablaban sobre lo que habían soñado. Un día les dejaron un aula para dormir allí por la noche y medir las fases del sueño. Una cosa muy rara. Es una forma de ilustrar que realmente había lo que los alumnos quisieran que hubiera.

Había otra actividad que se llamaba “Chilling and Drinking Tea” y, literalmente, quedaban para respirar profundamente, beber té… Obviamente, tenías que tener un plan para cada actividad. Esa actividad, en concreto, estaba dentro del área Salud Mental, que es un tema muy candente en UWC porque la gente está muy estresada.

Los fines de semana había salidas al campo, también había semanas temáticas en las que se hacían un montón de actividades. Yo, que no paro quieta, estaba metida en todo.

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¡A trabajar! Paloma Tejero.

P: En general, ¿cómo fue la experiencia?

R: Increíble. Sobre todo lo digo ahora que ya he tenido tiempo para reflexionar sobre ello. Esos dos años me dieron un espacio para descubrirme a mí misma, descubrir que me gustaba y explorar todo tipo de cosas. Por ejemplo, algo que me llenó mucho fue hacer Artes Visuales como asignatura. No era estudiar arte, sino hacer tus propias piezas. Con eso me desarrollé un montón.

Recuerdo el colegio como un espacio seguro para crecer. Hice amistades súper profundas y, ya no solo eso, había una complicidad, una confianza y un cariño entre la gente… Al final es una gran familia con la que vives todos los días.

P: ¿Qué fue lo más duro?

R: A mí, personalmente, no me tocó tanto, pero sé que es un sitio muy estresante y había gente con problemas de salud mental: ansiedad, depresión…

Hay mucha presión puesta en ti. Simplemente, el hecho de que te den una beca a ti entre cientos de personas, ya hace que te sientes responsable de dar el 100% todo el rato. Eso es agotador.

Otra cosa que considero dura es el choque con el mundo real una vez que te vas del colegio.

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Con un amigo. Paloma Tejero.

P: ¿Cómo es ese choque? ¿Cómo conectas otra vez con tu vida?

R: Al principio lo juzgas todo comparándolo con UWC. La gente nunca va a ser como la gente de colegios, todo es un poco “peor”.

Yo hice un gap year, un año sabático y, durante ese año, los seis primeros meses estuve viviendo con dos amigas del colegio de Costa Rica, así que tuve una transición más suave. La segunda mitad del año estuve haciendo voluntariado en Nepal, todo muy guay y muy emocionante.

Este año, al empezar la universidad, me pegué el batacazo. Es duro volver a la vida real. A mí me cuesta mucho no comparar todo con UWC. Al final te pones en una superioridad moral de forma inconsciente. No fue fácil acostumbrarme, pero también es algo necesario, no puedes vivir siempre en estas burbujas.

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Preparando una charla TED. Paloma Tejero.

P: Paloma, ¿a qué te dedicas ahora?

R: Estoy haciendo primero de Biología en la Universidad de Salamanca. Tengo que decirte que tengo sentimientos encontrados: la vida universitaria en España me encanta, tienes una vida de adulto, no es como en una universidad americana, que vives en un campus y te dan de comer. Yo ahora estoy en residencia y voy y vengo cuando quiero, me cocino, me hago la compra, me lavo la ropa… Vivo en el mundo real y vivo en una ciudad. También estoy en un grupo de salidas al campo y más cosas.

Pero la parte académica me está costando mucho. En el Bachillerato Internacional de UWC es todo distinto, son clases muy pequeñas con gente muy inquieta, todo el rato preguntando, podías quedar con tu profesor cuando quisieras… El sistema del IB a mí me parece muy completo y sentía que estaba aprendiendo de una forma muy equilibrada.

Aquí, en mi carrera es todo puramente científico, no tengo tiempo de leer. Al ser ciencias no hay opción al debate ni a la discusión, somos como 90 alumnos en clase… Lo que peor llevo es que nadie habla en clase, nadie pregunta, es un ambiente realmente pasivo.

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Hora de graduarse. Paloma Tejero.

Es un método de enseñanza en el que llega el profesor, suelta su chapa y se va. No todos, pero muchos sí lo hacen. Estoy un poco frustrada. Tampoco tenía muy claro que quería hacer Biología, pero sabía que quería hacer algo relacionado con el medioambiente. Elegí Biología porque en Costa Rica me flipó esta asignatura, en gran parte, por mi profe.

Ahora estoy buscando irme a otra universidad. Hay un par de universidades en Estados Unidos que hacen Ecología Humana y le dan un enfoque muy parecido al de UWC: multidisciplinar, clases muy pequeñas y un método de aprendizaje mucho más interactivo.

P: Un consejo para los futuros alumnos…

R: Que le echen muchísimas ganas, que den lo mejor de sí mismos y que sean ellos mismos, porque al final tienes que mostrarte tal y como eres. Es algo que no está hecho para todo el mundo, así que tienes que demostrar que realmente quieres ir y tienes muchísimo que aportar.

Si llegas, tienes que aprovechar cada minuto de esos dos años, pero sin agotarte a ti mismo. ¡Es un escenario en el que puedes aprender tanto de tanta gente y de una forma tan bonita! Hay que ir con buenas intenciones y mucha energía. ¡Por eso las vacaciones hacen mucha falta! Y que lo intenten, que no hay nada que perder.

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Toda una artista. Paloma Tejero.

P: ¡Muchas gracias, Paloma!

R: ¡Gracias a ti!

‘En UWC descubres cosas de ti que no sabías, es un entorno para eso’

En el año 1997 y sin conexión a Internet, Albert Lluís conocía de Canadá lo que había buscado en los atlas de su casa. Cuando llegó a Pearson College UWC, era el más joven de la escuela: ¡solo tenía 15 años!

El ciclo de Bachillerato Internacional en UWC marcó un antes y un después en su vida y, aunque reconoce que fue “un proceso duro”, no quería que acabase. “Era feliz allí”, afirma, “además, descubres cosas de ti que no sabías, es un entorno para eso. Venías sabiendo tocar el violín con los pies y ahora eres el mejor haciendo cerámica”.

Hace unos meses, Albert volvió a Pearson para realizar un voluntariado. ¿Quieres saber cómo le fue? ¡Sigue leyendo!

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Albert durante su etapa en el colegio. Albert Lluís.

P: Albert, ¿cómo conociste Colegios del Mundo Unido?

R: A través de mi hermano, que había ido el año anterior a Waterford Kamhlaba UWC, en Suazilandia.

P: ¿Por qué decidiste presentarte?

R: Tengo que confesarte que al principio no me veía capaz. Veía a mi hermano mayor como mi héroe y pensaba “él sí que puede, pero yo no”. Después de hablarlo con la familia, me empezó hacer ilusión el poder tener una experiencia de este tipo. Veía que no tenía mucho recorrido en el entorno y en el colegio en el que estaba.

P: ¿Cómo fue ese proceso de preparar la documentación?

R: La preparación de la documentación en mi caso todavía era a mano, no había formulario online. Lo que sí que hice fue prepararme la solicitud en el ordenador y también pedí ayuda a personas con las que tengo confianza (mis padres, algún profesor…). Al final la envié por correo certificado el último día.

P: ¿Y el proceso de selección?

R: Estuve preparándome mucho para las pruebas presenciales y practicando con mis padres y con profesores para coger soltura a la hora de responder. Era un poco poder responder a cualquier cosa que se te planteaba en ese momento y tener la fluidez, la soltura y la honestidad que tocaba. No era preparar respuestas, sino, simplemente, desbloquearme.

La verdad es que me lo pasé muy bien durante todo el proceso de selección. Claro, con toda la preparación que había hecho, el combate final se me quedó corto. Eran siete minutos y yo estaba acostumbrado a hablar del tirón una hora. En los años posteriores, he recomendado a la gente que se va a presentar que se preparen mucho las pruebas porque en siete minutos tienes que brillar. 

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Con amigos. Albert Lluís.

P: ¿Dónde estabas cuándo te dijeron que habías sido seleccionado?

R: Estaba en casa y llamaron al fijo, antes no había móviles. Era Berta y me preguntó, “oye, ¿tú qué crees?” Y yo le dije (risas), “yo creo que sí”. Me dio una alegría inmensa.

Al día siguiente o dos días más tarde, me llamó para pedirme la confirmación de los tres colegios que, si no me equivoco, escogí Canadá, Gales y Hong Kong. Por lotería, me tocó Canadá y ahí sí que me acuerdo de correr por la casa para arriba y para abajo.

El tema de Internet por aquellos entonces, mal, así que me puse a mirar los atlas del mundo para ver el lugar al que me iba. Después me pasaron el contacto de mi segundo año y, a partir de ese momento, ya estuve hablando con él. 

P: ¿Cómo fueron los días previos a tu marcha?

R: No me acuerdo mucho… Solo sé que coincidió con que me fui un dos o tres de septiembre. La verdad es que solo recuerdo que se había muerto Lady Di el día 30 o 31 de agosto y la Madre Teresa. Pero no recuerdo nada de la preparación (risas)

P: ¿Te acuerdas del día de tu marcha?

Sí, de eso sí me acuerdo. Me acompañaron unos cuantos familiares al aeropuerto y estaba súper contento. Era la primera vez que me iba solo por ahí. Yo tenía 15 años, ya no se acepta eso. Cuando llegué a Pearson era el más joven de toda la escuela.Y lo recuerdo con ilusión, la verdad.

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En las afueras del colegio. Albert Lluís.

P: ¿Cómo fueron tus primeros días en el colegio?

R: Fue un subidón energético brutal. La primera semana es de orientación y fue alucinante poder conocer a gente distinta. 

Recuerdo todo de esa semana con mucho cariño, mi segundo año me ayudó un montón y también los profesores. En general, fue un proceso muy duro, pero no quería que terminara. Yo era feliz en el día a día y, por mucha dureza que hubiese, no quería que acabase, no quería que fuese una cuenta atrás. Era feliz allí.

P: ¿Cómo era el colegio?

R: El colegio es precioso. Está en la bahía. Tiene una reserva natural que es una isla con un faro. Si tienes suerte, ves focas, leones marinos, orcas… A veces hasta se presentan en el colegio ciervos y mapaches, que se ponen en los cubos de basura.

Es un sitio especial: las casas son de madera, hay un teatro, un observatorio, cafetería y más edificios… Está todo integrado con el paisaje local, que son árboles perennes y, además, la temperatura es como la que podríamos tener por aquí, aunque parezca mentira. Llueve mucho más, quizá como en Londres, pero nieva un día o dos al año, como mucho. Se mantiene verde todo el año y es muy acogedor.

Además, solo estás con estudiantes de UWC, solo los 200 estudiantes del colegio. Es exclusivo, es una burbuja, pero esa burbuja mola porque es tu burbuja.

Vídeo de las instalaciones del colegio. Pearson College UWC.

P. ¿Cómo eran las clases?

R: La verdad es que empezábamos sobre las ocho y acabábamos a la una, una y pico o dos. Comíamos a las doce. Los miércoles acabábamos a las once y cuarto para poder hacer nuestro servicio comunitario y las actividades por la tarde. El nivel del IB era alto y el programa académico estaba bien estructurado.

Yo nunca he sido muy buen estudiante y al final me lo saqué con una nota más que aceptable. Nunca he disfrutado estudiando, pero sí que disfrutaba la experiencia de estar con los profesores, de estar con los alumnos, y no tanto de las materias en cuestión. Así que le dedicaba más tiempo a mis actividades y al servicio social y no tanto a estudiar.

P: ¿Como eran los profesores?

R: Los profesores eran muy buenos y, además, vivían en el campus. Mantenías otro tipo de relación con ellos, y eso le daba una calidad diferente a la experiencia.

P: ¿Y tus compañeros?

R: Pues los mejores del mundo. Veinte años después sigo en contacto con ellos. Yo tengo dos o tres grupos de amigos, pero el principal es el de Pearson, luego el de los amigos de la universidad y, después, el de los amigos del trabajo. Mi gente son ellos, junto con los de la universidad.

Si yo necesito algo o si ellos necesitan algo, estamos todos por todos. Hemos evolucionado todos, cada uno por nuestro camino, pero nunca nos hemos separado. Y eso es fácil de decir pero difícil de hacer. Al final se hace fácil porque nos queremos y nos hemos visto evolucionar. Nos conocimos sin barba y ahora cada uno ya ha formado sus familias, ha pasado por momentos difíciles, momentos buenos y todo lo hemos podido compartir y superar juntos. Eso no tiene precio. 

P: ¿Qué actividades hacíais en el colegio?

R: Había de todo. Yo me centré en hacer submarinismo, luego hice un tiempo cerámica, aprendí a tocar la guitarra, hice danza ucraniana, danza jordana, etc.

Como servicio social, estuve un año y pico con un grupo de adolescentes discapacitados. Íbamos una vez a la semana a verlos y pasábamos la tarde haciendo una pequeña excursión o jugando con ellos…

Me acuerdo que una vez tuve un retraso con la entrega de un trabajo de literatura española y le pedí al profesor si me podía saltar el servicio social para hacer el trabajo y no me dejó. Me dijo “no, esto es lo prioritario, tienes que ir, tienes que hacer el servicio social”. En UWC es importante hacer el servicio social y, a la larga, agradeces esas prioridades.

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Practicando submarinismo. Albert Lluís.

P: En general, ¿cómo fue la experiencia?

Mira, yo tengo dos momentos claves en mi vida: esos dos años en UWC y el año y medio sabático que me tomé hace poco. Son dos momentos vitales para mí que me han hecho crecer más de lo que podía haber crecido siguiendo como tal y como estaba.

Esos dos años en UWC son los dos mejores años de mi vida. Y, por suerte, ahora he podido vivir este año sabático y lo puedo poner a la altura de esto, por lo que significó para mí, personalmente, y lo que significó para la gente a la que yo he podido influenciar posteriormente a estos dos momentos de mi vida.

Te voy a contar una anécdota personal: yo con todo el tema este de Cataluña había entrado en “modo odio” hacia España y hacia la política española. Hasta que una semana después, frené y me di cuenta de que eso no era lo que me habían enseñado en UWC. Volver a esos orígenes y a esas enseñanzas básicas yo se lo debo a Pearson, eso es lo que busca el colegio, que hagamos las cosas distintas, que las hagamos con amor, con ilusión, con entendimiento, con empatía, aunque haya diferencias. Y este es el impacto de Pearson veinte años después, por encima del instinto está todo esto y esa es la suerte que yo he tenido.

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Vuelta a Pearson veinte años después. Albert Lluís.

P: ¿Lo mejor?

Lo mejor es poder estar en un sitio en el que, siempre pongo este ejemplo, el más tonto sabe tocar el violín con los pies. Estar con gente que tiene curiosidad, ganas, ilusión, que son emprendedores… ¡Eso es lo mejor que hay! Que exista un entorno en el que cada uno pueda brillar a su manera es muy difícil de encontrar.

P: ¿Y lo peor?

R: Lo peor es que estás en plena adolescencia, no estás del todo definido y es un momento crítico. Hay gente que no lo aguanta, que a los pocos días o semanas se van y otros que caen en el segundo año.

La gran mayoría tiene varios momentos de dificultad, como estar lejos de la familia, estar perdido, tener presión a nivel académico, tener presión por el horario a cumplir y, en su día, la comida tampoco no era muy buena (las chicas ganaban fácilmente entre diez y quince kilos y los chicos perdían entre cinco y diez kilos).  También tienes amores, desamores y multiamores que tienes que saber gestionar.

Son muchas pelotas en el aire que tienes que saber mantenerlas ahí. Es una situación muy complicada, pero si tienes el apoyo familiar, el apoyo de tus amigos y el apoyo de tus profesores, puedes sacarle el máximo provecho. Y, además, descubres cosas de ti que no sabías, es un entorno para eso. Venías sabiendo tocar el violín con los pies y ahora eres el mejor haciendo cerámica.

P: ¿Quién eres ahora?

R: Después del colegio volví a Barcelona, fui a la universidad y estudié Administración y Dirección de Empresas. Luego entré en el mundo de la consultoría tecnológica, trabajé como consultor en un par de empresas y, más tarde, fundé mi propia empresa junto con mis antiguos jefes.

En esta empresa empezamos tres personas y dos años después éramos 50 personas. Al cabo de cuatro años y medio, después de haber estado diez años trabajando en el mundo de la consultoría, necesitaba un descanso y me cogí un año sabático.

Vendí mis participaciones para no mirar atrás y, durante este tiempo, he estado viajando, descansando, leyendo y aprendiendo a dibujar. Una vez hecho lo que tenía que hacer, me he puesto como autónomo en el mundo de la consultoría y trabajo por proyectos.

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Albert Lluís en la actualidad. Albert Lluís.

P: Nos hemos enterado de que hace poco volviste al colegio para realizar un voluntariado…

R: Sí. Desde que leí que existía esa oportunidad, me atrajo la idea de poder volver al colegio durante un año académico y no sólo en el contexto de una reunión de antiguos alumnos.

Es muy distinto poder ver cómo han evolucionado las cosas veinte años después de mi partida. Era una oportunidad perfecta para ver cómo piensa la generación actual, qué inquietudes tienen, qué les preocupa e, incluso, saber si la tecnología ha cambiado a mejor o a peor la experiencia de los dos años.

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Durante el voluntariado en Pearson. Albert Lluís.

Mi idea también era poder mostrarles cómo podía ser la vida después de Pearson. Muchos nos sentimos presionados al pensar que si no vamos a una universidad de élite y acabamos siendo “Presidentes del Mundo”, no somos nadie. Quería demostrarles que no es así. Y que se pueden hacer muchas cosas diversas y que lo mejor, muchas veces, viene después de los dos años.

Durante las tres semanas que estuve, procuré pasar el máximo de tiempo posible con ellos, escuchándoles, preguntándoles, participando dentro y fuera de clase, montando talleres, ayudando en el evento TEDx, clases de dibujo, alpinismo, buceo, body combat, debatiendo dentro y fuera de la cafetería, ayudando en sus iniciativas creativas parte del IB e incluso participando en algún círculo de ayuda entre alumnos. Tuve la suerte de poder coincidir durante mi estancia con Raquel Moya (PC año 6, Madrid) lo que hizo la experiencia más especial todavía. Ella avistaba el cambio a 40 años vista y yo a 20 años vista. Y el contraste para los chavales fue estupendo.

No suele haber nunca un “momento adecuado” para este tipo de voluntariados porque las vidas de cada uno están repletas de obligaciones. Pero si pudiese animar a los antiguos alumnos de Pearson que lo hiciesen, recomendaría que hayan pasado ocho años o más desde la partida de Pearson e ir en enero/febrero después de las vacaciones de Navidad y antes del show de One World. Es un momento “valle” que permite la interacción entre antiguos alumnos y alumnos actuales.

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Voluntariado en Pearson. Albert Lluís.

P: Y para terminar, un consejo para los futuros alumnos…

R: Esto vale la pena si tienen ilusión, que sepan que hay un antes y un después. Que no lo hagan por sus padres, ni por glamour ni porque toca. Si se embarcan en esto que sea porque les hace ilusión de verdad. Si es por otros motivos, no tiene sentido.

P: ¡Muchas gracias, Albert!

R: ¡Gracias a ti!

‘Si vas a UWC te das cuenta de todo lo que pasa a tu alrededor, eres más consciente de las cosas que haces y no solo te preocupas más por ti y por tu comunidad, sino por el resto del mundo’

A Belén (19, Madrid) le costó aprenderse los doscientos nombres de sus nuevos compañeros de colegio. “Cada uno de un país y con una pronunciación diferente, ¡era una locura!”, dice nuestra alumni.

Antes de presentarse a la convocatoria 2015-2017 de Bachillerato Internacional, Belén pasó por ActionxChange, una experiencia que “le cambió la vida”. “Si en dos semanas me ha pasado todo esto, ¿qué va a pasarme en dos años?”, pensó Belén. Decidida y con muchas ganas, terminó haciéndose con una plaza para UWC-USA (Montezuma, Nuevo México).

¿Quieres saber cómo fue la experiencia de Belén? ¡Sigue leyendo!

_Estudiar en UWC es una experiencia transformadora_ (1)

P: Belén, ¿cómo conociste Colegios del Mundo Unido?

R: A través de mi madre. Las dos estábamos buscando colegio para cambiarme porque me hacían bullying en el centro en el que estaba y, entonces, en el periódico apareció un pequeño anuncio en la esquina sobre el Bachillerato Internacional de Colegios del Mundo Unido.

Yo todavía no tenía la edad, así que me apunté al campamento de ActionxChange en 2014. Cuando terminó el campamento, empecé a hacer la solicitud para la convocatoria de Bachillerato Internacional.

P: ¿Por qué decidiste presentarte?

R: En primer lugar, estaba el factor de que en UWC se representan todas las comunidades, todos los países. También que el Bachillerato Internacional me parecía una buena opción académica. Y, por supuesto, el campamento, que me cambió la vida.

Yo creo que a todos los que vamos a ActionxChange nos la cambia. Pensé “si en dos semanas me ha pasado todo esto, ¿qué va a pasarme en dos años?”. Así que, de cabeza.

1 año. Embarrados en el Río Colorado, dentro del Gran Cañon en el viaje de SWS 2015

Primer año. Embarrados en el río Colorado, dentro del Gran Cañón. Belén Sogo.

P: ¿Cómo fue ese proceso de preparar la documentación?

R: Me acuerdo que antes de ir a ActionxChange me bajé el formulario de la convocatoria para Bachillerato Internacional y dije “venga, vamos a hacerlo aunque no pueda solicitarlo ahora”. Al año siguiente, cuando ya pude hacerlo de verdad, había algunas preguntas en las que había cambiado mi respuesta y otras en las que no, que seguían igual.

Lo rellené, me aseguré de que no tuviera ninguna falta de ortografía y se lo hice leer a toda mi familia, amigos… Creo que a casi todo el mundo le dije “léetelo y dime, si no me conoces, ¿te parece que me puedes conocer a través de esto?” Si me decían “esto parece súper común”, lo cambiaba para mostrarme más como yo soy.

Yo estaba convencidísima de que no iba a entrar: era de las pequeñas, también era la primera vez que lo solicitaba, se habían presentado 600 personas… Pero estaba segura de que si no me cogían, me presentaría al año siguiente.

P: ¿Y qué tal fue el proceso de selección en Madrid?

R: Me llamaron para la selección final y justo me puse enferma. Llegué a las pruebas con cuarenta de fiebre, dolor de cabeza, de estómago… Solo me quería ir a casa a dormir, así que no me acuerdo mucho del proceso de selección final…

1 año. Una de las nevadas 2015

Primer año. Una de las nevadas de 2015. Belén Sogo.

P: ¿Dónde estabas cuándo te dijeron que estabas seleccionada?

R: Estaba durmiendo la siesta. Sabía que me iban a llamar ese día para decirme si sí o si no, pero no sabía cuando. Por la mañana justo me tocaba salida con el colegio y dije, “perfecto, así puedo tener el móvil encendido por si me llaman”.

Cuando llegué a casa, después de comer, me fui a mi cuarto a dormir un rato la siesta porque estaba cansada y de repente me llamó mi madre “¡Beléeeeen, el teléfono! Y yo medio dormida…

P: ¿Qué pensaste en ese momento?

R: Me llamó Berta y mi reacción cuando me lo dijo fue “esto es una broma pesada, no puede ser”. Cuando me lo creí, me pasé 15 minutos dando saltos por la casa.

P: ¿Cómo fueron los días previos a tu marcha?

R: Básicamente, haciendo las maletas y haciéndome a la idea, porque no me lo creía de verdad. No fue hasta después de un mes en el colegio que dije “ostras, si de verdad estoy en UWC, no puede ser”.

Yo estaba súper contenta por un nuevo comienzo, había conseguido lo que yo quería. Además, iba a ir al colegio que a mí me gustaba de verdad, el de Estados Unidos y mi familia y mis amigos me apoyaban.

Iba con el pensamiento de “voy a conocer gente nueva y la gente que de verdad importa aquí en España no se va a perder, así que no hay de qué preocuparse”.

P: Finalmente, llegó el día de partir, ¿cómo fue?

R: Fue un gran día y también muy largo. Nos tuvimos que levantar muy pronto porque mi vuelo salía súper temprano. Creo que estábamos en pie a las 5 de la mañana.

La despedida no fue con lloreras porque yo soy un poco arisca. Además, estaba muy contenta porque iba a viajar con la otra chica española que también venía a Estados Unidos -nos pusimos de acuerdo para coger el mismo vuelo porque mi madre se quedaba así más tranquila-.

También vino una chica de Portugal que vivía en Macao. Nos fuimos las tres en el mismo vuelo hasta Estados Unidos. No dormí nada en todo el viaje, creo que fueron 30 horas sin dormir, así que cuando llegué al colegio ni me enteré. Fue llegar a la cama y a dormir.

P: ¿Cómo fueron tus primeros días en el colegio?

R: Muy bien porque resultó que éramos muchos españoles allí, ocho en total. Tenía muchas ganas e ilusión por conocer a la gente, el paisaje, en fin, todo.

1 año. Todos los espñaoles (Contris) en Welcoming Ceremony 2015

Primer año. Con todos los españoles en Welcome Ceremony 2015. Belén Sogo.

P: ¿Y cómo era el colegio?

R: El colegio está en medio de la montaña y el pueblo más cercano es Montezuma. Las instalaciones son preciosas, lo único malo eran las escaleras: desde mi habitación hasta el campus había 140 escalones, llegaba con la lengua afuera. 

Lipdub de UWC-USA 2015.

P: ¿Tus compañeros? ¿Profesores?

R: Los compañeros eran geniales, nos llevábamos muy bien. Puedes llegar a conocer sus culturas, lo mismo algo que es súper normal para ti es totalmente diferente para ellos.

Otra cosa que me sorprendió y también me costó, fueron los nombres de mis compañeros. Doscientos nombres nuevos y cada uno de un país y con una pronunciación… ¡Era una locura!

Los profesores también eran geniales. Lo que más me sorprendió fue la relación entre profesores y alumnos. Aquí en España estamos acostumbrados a llegar a clase, sentarnos, dar la clase e irnos a nuestra casa. En Colegios del Mundo Unido no es así. Te puedes ir a la casa del profesor a tomar café o té, a veces hacíamos hogueras con ellos… Era muy diferente.

2 año. Asado latino 2016

Segundo año. Asado latino. Belén Sogo. 

P: ¿Qué actividades haciais?

R: Las dos primeras semanas eran de orientación. En mi colegio se le daba mucha importancia a la naturaleza, así que nada más llegar nos fuimos todos a un campamento scout, primeros y segundos años.

Los segundos años nos organizaron actividades para ir conociéndonos, actividades típicas de los colegios, para reflexionar sobre cómo cambiaría nuestra vida, los valores de UWC…

1 año. Primer Wilderness Trip 2015

Primer Wilderness Trip. Belén Sogo.

Después de esos tres días volvimos al campus y nos dividieron a los primeros años en dos grupos, esos dos grupos de, aproximadamente, 50 personas se dividían en grupos de 8 y se iban junto a dos o tres segundos años y un adulto al medio del campo con una tienda de campaña durante tres días para concienciarnos sobre no dejar ningún rastro cuando vamos a la naturaleza, conocernos más, hacer un tour por el lugar…

En el colegio, lo típico, clases y un montón de actividades para elegir. También están los Cultural Shows, que son shows de las diferentes regiones del mundo organizados por los estudiantes. Yo me puse a trabajar en el área de Tech Sound. Participé en todos los Cultural Shows menos en el último, que ya te toca verlo y lo hacen tus primeros años.

P: En general, ¿cómo fue la experiencia?

R: Genial, alucinante, inolvidable… Una maravilla.

P: ¿Lo mejor?

R: Supongo que el estar con los amigos, cada uno de una parte del mundo, encima de un tejado buscando estrellas fugaces en la noche.

2 año. Best Friends (Izquierda Atanas de Bulgaria, y derecha Christian de USA_México)

Best friends (izquierda, Atanas (Bulgaria), derecha, Christian (USA-México). Belén Sogo.

P: ¿Lo peor?

R: La parte académica. Lo más duro para mí fue el tercer semestre porque me puse enferma en septiembre y no me recuperé del catarro hasta que llegué a España. Se me hizo muy complicado estudiar así.

P: Una anécdota…

R: A principios de este último curso, nos fuimos un grupo de amigos al Water Hole, un sitio que era como una charca en la que había una zona un poco más profunda. Desde una roca se podía saltar y el agua estaba helada porque era del río Gallinas.

2 año. Saltando al Water Hole del Río Gallinas (2016)

Segundo año. Saltado al Water Hole del río Gallinas. Belén Sogo.

Estábamos allí unos cuantos primeros años y, de repente, uno de los chicos dijo, “¿eso es una serpiente?” Nosotros le dijimos, “no, que va, eso será un tronco”. Pero no, era una serpiente. ¡Qué susto nos dimos! Salimos corriendo y gritando de allí.

P: ¿Quién eres ahora?

R: Ahora mismo estoy tomándome un año sabático y estudiando alemán. Quiero desconectar un poco de todo. En lugar de meterme a la universidad directamente nada más haber terminado estos dos años, quiero tener un año para reflexionar sobre todo lo que he vivido, volver a acostumbrarme a España, estudiar alemán y relajarme un poco después del IB.

Foto más o menos actual

Belén en la actualidad. Belén Sogo.

P: ¿Ya tienes pensado que quieres estudiar?

R: El año que viene quiero entrar en la Universidad Carlos III de Madrid y, de momento, voy tirando a Ingeniería de Telecomunicaciones, pero todavía no estoy segura del todo.

P: ¿Por qué has decidido centrarte ahora en el alemán?

R: Hoy en día yo creo que necesitas más idiomas, aparte del inglés y el español. Antes de ir a Estados Unidos había dado tres años de alemán y, ya que tenía una base, quería retomarlo y mejorar hasta alcanzar un nivel equivalente al B.2.

2 año. Cruzando un río helado en el último Wilderness

Segundo año. Cruzando un río helado en el último Wilderness. Belén Sogo.

P: ¿Cómo influyó UWC en ti?

R: Supongo que ahora soy bastante más madura que antes. También veo el mundo de otra forma. Si me hubiese quedado aquí en España, seguiría como una adolescente normal y corriente que solo se preocupa de sacar bien el curso, quedar con los amigos y poco más; mientras que si vas a UWC te das cuenta de todo lo que pasa a tu alrededor, eres más consciente de las cosas que haces e, incluso, de las que dices, y no solo te preocupas más por ti y por tu comunidad, sino por el resto del mundo.

P: Un consejo para los futuros alumnos…

R: Que lo soliciten y que sean ellos mismos, que no se preocupen por el “que van a pensar”. Y que si no les cogen, que no pasa nada, es simplemente que a lo mejor no están preparados o que lo mismo creen que es lo suyo y luego llegarían allí y no les gustaría nada.

Y los que si lo consiguen y van a empezar la nueva etapa de su vida, que la disfruten al máximo y que no se preocupen por el IB, que se puede y no es lo único que importa.

2 año. Fiesta de despedida a Atanas que se iba antes

Fiesta de despedida a Atanas, que se iba antes. Belén Sogo.

P: ¡Muchas gracias, Belén!

R: ¡Gracias a ti!