Valeria Racu, nuestra querida alumna de UWC Costa Rica, elegida como co-presidenta del sindicato de estudiantes de SOAS en Londres

Valeria Racu, nuestra alumna del UWC Costa Rica becada en el bienio 2012 por la Fundación La Caixa, elegida para ser una de las cuatro co-presidentas del sindicato de estudiantes de la universidad SOAS de Londres.

Valeria ha sido elegida para ser una de las cuatro co-presidentas del sindicato de estudiantes de su universidad, SOAS. Su rol en particular es el de Welfare & Campaigns, y sus responsabilidades se centrarán en facilitar la organización y la participación de los estudiantes en campañas políticas tanto en el campus como fuera de él, a nivel local y global, y por otra parte, tendrá que trabajar para asegurar que el nivel de bienestar de su comunidad (desde apoyo académico y de salud mental hasta protección de derechos laborales) no sólo sea mantenido, sino también mejorado. Esto es especialmente relevante teniendo en cuenta la diversidad del cuerpo estudiantil y los empleados de SOAS.

Junto a las otras tres personas elegidas (Co-Presidents of Activities and Events, of Equality and Liberation, and of Democracy and Education) se dedicará a tiempo completo a la representación de los estudiantes de cara a la universidad. Esto significa formar parte de los cuerpos de decisión de la institución y asegurarse de que los intereses y las necesidades del cuerpo estudiantil se tengan en cuenta, así como apoyar a los otros dos sindicatos de la universidad para proteger los derechos de los empleados académicos y profesionales de SOAS.

 

Malena, Valeria y Ciro
Malena, Valeria y Ciro

 

Por otro lado, Ciro Puig y Malena Bastida, también becados españoles que cursaron sus estudios de Bachillerato Internacional en el UWC Mahindra y UWC Li Po Chun respectivamente, han sido elegidos para formar parte de la Junta Ejecutiva del sindicato, lo cual harán de forma voluntaria y a tiempo parcial, ya que el año que viene seguirán siendo estudiantes. En total son 14 personas y, en su caso, serán los representantes de asuntos académicos, por lo que se centrarán en luchar por una educación más accesible, y más crítica entre otras muchas cosas.

Enhorabuena a los tres!

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Nuestra alumna Laura Sancho, galardonada con el premio Davis Mahindra Scholar

Laura Sancho Salazar, alumna española becada en el bienio 2017 por la Fundación Eduarda Justo, ha recibido el premio David-Mahindra Scholar en nombre del equipo de Liderazgo de UWC Costa Rica

La distinción de “UWC Mahindra Scholar” es un gran reconocimiento y honor para las personas que lo reciben. La beca se traduce en una aportación de diez mil dólares al colegio por persona premiada. Cada director de UWC designa a cuatro estudiantes sobresalientes como becarios Davis-Mahindra durante su último año. Todos los ganadores del premio Davis-Mahindra Scholar son líderes de alto carácter, motivados y con un gran potencial de desarrollo.

Laura ha sido una de las cuatro alumnas que han recibido esta distinción, y hemos querido conocer un poco más sobre cómo está siendo su paso por UWC y en qué consiste este galardón.

– P: Laura, ¿Cómo conociste Colegios del Mundo Unido?

– R: Tras pasar un buen rato buscando oportunidades para estudiar en el extranjero, la página web de UWC España apareció. Aunque tenía doce años recuerdo como si fuera ayer mi asombro al “descubrir” algo que no sabía ni que pudiese existir, algo tan bonito que parecía de “ensueño”.

– P: ¿Qué te llamó la atención para que decidieras presentar tu solicitud?

– R: Lo que más me llamó la atención de UWC fue su diversidad y el compromiso con su misión, “hacer de la educación una fuerza para unir a las personas, las naciones y las culturas por la paz y un futuro sostenible”.

– P: ¿Cómo está siendo tu experiencia en el UWC de Costa Rica?

– R: Mi experiencia está siendo una intensa y alocada aventura, una montaña rusa de emociones en un continuo camino de crecimiento. En UWC Costa Rica he conocido a personas que por el mero hecho de hablar con ellas ya habría valido la pena “cruzar el charco”. He visitado volcanes, bosques y playas que se quedaron con mi aliento. Es aquí además donde he dado vida a mis pequeñas investigaciones y proyectos, donde he aprendido rodeada de personas que
impulsaron mi crecimiento.

– P: Eres una de los cuatro estudiantes premiados con la beca David Mahindra ¿Qué supone para ti obtener este galardón?

– R: Para mí representa todo un honor, me hace muy feliz que mi comunidad pensara en mí como candidata a la nominación. A un nivel más personal, significa que he podido dejar mi pequeña huella en este colegio, que he podido evolucionar en la persona que quería cuando me aceptaron. Además, significa que puedo poner mi granito de arena en este movimiento gracias a la donación que esta nominación aporta al colegio.

– P: ¿Qué pasará después de esta etapa en Colegios del Mundo Unido?

– R: Mi futuro aún es un poco incierto, la semana pasada me nominaron para el Programa Semestre en el Mar, una oportunidad de “año sabático” para seguir abriéndome a experiencias tan únicas como conocer 11 países en un semestre. Si finalmente me aceptan, emprendería mi viaje el próximo mes de enero, saliendo de San Francisco y embarcando 4 meses después en Países Bajos. Como este programa no ocuparía todo el año, en el resto retomaría mis proyectos en Almería y seguiría disfrutando de mi hogar, lo que también se echa en falta. Sin embargo, todavía sigo a la espera de conocer las respuestas de las Universidades de EEUU en las que solicité plaza, donde me gustaría estudiar Neurociencia. Si todo sale bien, ¡ese sería el plan! Y si no, siempre se puede volver a intentar o buscar otra alternativa.

– P: ¿Quieres contarnos algo más acerca de tu experiencia?

– R: Vivir en una comunidad formada de personas con contextos tan únicos solo me ha hecho reflexionar sobre lo distintos y similares que somos al mismo tiempo. Comparto hogar con un amigo cuyo país de procedencia no es reconocido, con una compañera de residencia cuya familia vive cerca de la Franja de Gaza, con personas que se han pasado la vida mudándose de un lugar a otro ya sea por familia o huyendo de alguna situación, con gente de las culturas más y menos fiesteras que pueda haber… Sin embargo, al final, todas esas diferencias llegan a ser normalizadas en nuestro día a día, al final uno se da cuenta que solo somos humanos compartiendo una misma -y distinta- aventura. Una aventura difícil, pero hermosa de vivir. Una aventura cambiante, llena de desafíos, que termina por crear parte de la magia que reside en este lugar.

– P: Muchas gracias Laura por tu tiempo, y enhorabuena por esta distinción.

– R: ¡Gracias a vosotros!

Ximena Vera, de Avilés a Suazilandia

“Nunca me ha pasado nada en África, ni un susto. El miedo está infundado por las imágenes mentales que tenemos de los sitios, que es una percepción totalmente subjetiva”.

Ximena Vera dejó su Avilés natal en el año 2000 para mudarse a Suazilandia, al UWC Waterford Kamhlaba. Le esperaban dos años llenos de aventuras en los que realizó su servicio social en un orfanato, viajó haciendo autoestop a Mozambique para ayudar en el desastre provocado por las riadas y hasta trabajó en un hotel de cinco estrellas durante una Navidad.  En África reafirmó sus intenciones de ser actriz y cambió su manera de entender el teatro. Pero no os desvelamos más sobre la vida de esta actriz, ¡seguid leyendo para conocer a Ximena!

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Ximena Vera en la actualidad. Ximena Vera.

P: Ximena, ¿cómo conociste Colegios del Mundo Unido?

R: Vi la información en el instituto, allá por los años 90, junto a mi hermana. Ella solicitó la beca un año antes y se fue a UWC Mahindra. Al año siguiente la pedí yo. 

Pensaba que no tenía muchas posibilidades porque soy muy diferente a mi hermana en muchos aspectos y, además, ambas creíamos que sería bastante difícil que dieran dos becas dentro de la misma familia. Encima, mi hermana y yo solo nos llevamos año y medio. 

Al final, envié mi solicitud, que era bastante diferente a la de mi hermana, fui a las pruebas de Madrid y terminé yéndome a Suazilandia.

P: ¿Qué te llamó la atención de Colegios del Mundo Unido para que decidieras presentar tu solicitud?

R: Yo tenía muy de cerca la experiencia de mi hermana, que estaba en India feliz de la vida. Me atraía mucho el aspecto internacional porque, a pesar de que Avilés es una ciudad muy pequeña, me rodeaba de gente de todo el mundo. Mi profesora de ballet era francesa, mis profesores de música (toco el chelo desde pequeña) eran rusos, japoneses, húngaros… Quería estar rodeada de otras culturas.

También el programa del IB me parecía muy interesante, el poder tener unos estudios en los que, aparte de las asignaturas, tenías actividades de desarrollo: podías participar en obras de teatro, en producciones, crear música…

Además, conseguí terminar mis estudios de Grado Medio en Sudáfrica. Iba una vez al mes a Pretoria con una profesora para prepararme el examen de Grado Medio de violonchelo por la Royal School of Music.

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Tocando el chelo. Ximena Vera.

En mi estrechez mental del momento, cuando tenía que poner la lista de colegios a los que quería ir, yo tenía Inglaterra, Italia y todo así súper “safe”. Yo solo pensaba “tengo que terminar mis estudios de chelo”. Y luego, mira tú, en Sudáfrica encontré una profesora que había estado estudiando en Oviedo con mi profesor ruso.

P: Wow, ¡qué casualidad!

R: Sí, en mi experiencia de Suazilandia me pasó todo lo que me tenía que pasar. Casualidades de estas de la vida en las que dices, “estoy en el lugar del mundo en el que tengo que estar ahora mismo”.

También tuve mucha suerte con mi link familiy. No sé si este programa está en los demás UWC, pero en Waterford te ponían en contacto con familias de allí. Mi link family a día de hoy son como mi segunda familia, sigo en contacto con ello, a su hija le pusieron el nombre que yo les sugerí, vinieron a visitarme aquí… Son como mis segundos padres. Suazilandia es un sitio muy mágico y muy alucinante en sí, la experiencia fue maravillosa.

P: ¿Cómo fueron los días previos a tu marcha?

R: Es una sensación de “que sea lo que Dios quiera”. Yo estaba intentando apurar con el inglés todo lo posible para llegar y enterarme de lo máximo, pero he de decir que los tres primeros meses de clase no me enteré mucho de lo que acontecía. 

Si que tenía la sensación de empezar una nueva etapa de mi vida totalmente diferente, que iba a ser un antes y un después.

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En el colegio. Ximena Vera.

P: ¿Que te decían tus amigos y familiares?

R: Había familiares que vivían estos días con mucha ilusión y luego estaban los típicos que te decían “ten cuidado”. A mi madre, sobre todo, le decían, “¿tú estás segura? Mira si les pasa algo…”. Me parecía súper injusto.

Yo creo que ahí mis padres fueron muy valientes porque es difícil como padre que te digan eso. Además, te puede pasar algo en cualquier sitio. Nunca me ha pasado nada en África haciendo autoestop, ni en Johannesburgo, ni en Mozambique… Nada, ni un susto. Estos miedos están infundados por las imágenes mentales que tenemos de los sitios, que es una percepción totalmente subjetiva.

P: Finalmente, llegó el día de partir… ¿cómo fue?

R: En el primer viaje iba con el chico catalán, Arnau, de mi año. No me acuerdo de la despedida pero sí del viaje porque fue muy divertido y teníamos bastantes escalas.

Ahora hay un servicio genial de combi a Suazilandia desde Johannesburgo, pero en esos tiempos tenías que coger un avión de Johannesburgo a Manzini, que es el aeropuerto de Suazilandia.

No me he reído más en mi vida, íbamos en un avión pequeñito y solo veíamos campos y campos. De repente el avión empieza a bajar y nosotros solo veíamos campo, ni pista ni nada. Cuando ya estábamos tocando el suelo, vemos una casetilla, que era el aeropuerto por aquellos tiempos.

Arnau y yo nos mirámos y flipábamos. Encima, cuando llegamos, Arnau va y se saca un hámster del bolsillo, que se lo había llevado de mascota y lo había ido cambiando de lugar en cada control de seguridad.

Vídeo de UWC Waterford Kamhlaba.

P: ¿Cómo fueron tus primeros días en el colegio?

R: Los primeros días fueron geniales. Las actividades de la Orientation Week fueron ir a los parques naturales y hacer un Community Service a un campo de refugiados. Fue una introducción fantástica al país y a las actividades que íbamos a hacer en los siguientes dos años.

P: ¿Cómo era el colegio?

R: Yo había estudiado en un colegio público en Avilés, y a mí me resultó más conservador que a lo que yo estaba acostumbrada. También en Suazilandia hay una parte de la población que es bastante religiosa. Eso, culturalmente, a mi me parecía muy diferente.

Luego, el plan de estudios era fascinante. Era muy autodidacta en cuanto a que tu tenías que buscar la información… En mi colegio de Asturias me habían diagnosticado altas capacidades de adolescente y tenía serios problemas en clase de concentración porque me aburría muchísimo. El conservatorio me mantenía un poco más motivada.

El colegio de Suazilandia me encantó justo por eso, porque era muy fácil estar motivada. Dependía de ti en primer lugar, no te lo daban todo hecho, tú tenías que estar buscando toda la información y había mucho espacio creativo en todas las asignaturas. 

También dediqué mucho más tiempo a las asignaturas que tendrían que ver con mi vocación después. Hice siete asignaturas, ya que quería coger música y teatro, y como no las podías encajar en las seis, hice música como extra. Me pasaba la vida en el teatro. Teníamos que hacer un proyecto personal y yo hice dos (risas). Escribí mi primera obra allí, mi primer personaje fue Yerma en el House of Fire, que lo construyeron ese año.

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En el musical “Cats”. Ximena Vera.

Allí yo reafirmé que me quería dedicar al teatro. Hasta las asignaturas que en principio no tenían nada que ver conmigo, como Matemáticas o Environmental Systems, también las disfruté. Historia me encantó, porque hacíamos Historia del mundo pero también Historia africana. Fue fascinante, teníamos una profesora que era una maravilla, También me encantó el profesor de Theory of Knowledge.

P: ¿Cómo eran tus compañeros?

R: Geniales. Sigo en contacto con bastante gente, de Madrid, de Suazilandia (porque he ido regularmente estos años)… Cuando terminas el segundo año hay una diáspora interesante, de cada uno a su país o a otro país a estudiar y yo creo que eso hoy en día es diferente con las tecnologías… Cuando apareció Facebook fue como “¡Fulanito, Menganito!” Y los vas encontrando a todos. Es como “el reencuentro”. 

También te digo que aunque no veas a alguien en diez años, como lo compartido es tan fuerte, tan único, tienes la capacidad de reunirte con alguien aunque no tuvieras una súper amistad en el colegio, porque también somos muchos y no teníamos tiempo de profundizar con todos.

P: En general, ¿cómo fue la experiencia?

R: Transformadora y un renacer. Todos venimos de África, el origen de la raza humana está ahí y hay algo muy potente a nivel energético. Hay algo de volver a ese lugar y sentirte que estás en casa. Para mí es un punto de referencia en mi vida. Hay mucha sabiduría grupal allí y también la forma que tienen de entender el arte… El teatro en Suazilandia es un punto de encuentro de la comunidad y hay algo ritual en ello. Yo eso lo he integrado totalmente. No escribiría las obras de la misma forma, no dirigiría de la misma manera si no hubiera pasado por allí.

P: ¿Lo mejor? ¿Y lo peor?

R: Lo mejor son todos los retos y el mundo de posibilidades que se te abren. Y lo peor es que hay muchas experiencias que me quedaban grandes a nivel emocional. Había situaciones que me superaban.

Hubiera sido interesante tener un equipo de Counselling más presente. Creo que los alumnos necesitan acompañamiento, porque aparte de las típicas cosas que te pasan con esa edad (tengo mucho estrés de los estudios, me enamoro, me desamoro, etc.), súmale que estoy lejos, que tienes que lidiar con un montón de cosas nuevas, que vas a tu Community Service que es un orfanato y ves situaciones que tienes que encajar de forma adulta…

Lo mejor y lo peor es lo mismo, es el reto tan increíble del mundo que se te abre y tener herramientas para integrarlo muy rápido.

P: ¿Viajaste mucho durante esos dos años?

R: Pues como me gasté casi todo lo que tenía en ir a clases de chelo a Pretoria una vez al mes, la verdad es que no me quedó mucho remanente. Pero sí que viaje a Mozambique y por Sudáfrica.

En mis primeras vacaciones allí, en el 2000, Mozambique se había inundado y me fui a Maputo haciendo autoestop. Me planté en la Embajada de España y les dije que en qué podía ayudar. Me pusieron en contacto con dos trabajadoras de Cáritas que habían enviado porque estaban en estado de emergencia e hice un viaje alucinante con ellas por todas las zonas del norte de Mozambique que habían sido afectadas por las riadas.

Fui conociendo a un montón de misioneras que estaban trabajando allí todo el año, vi todo el dispositivo de emergencia, como funcionaba el plan mundial contra el hambre, las colas de gente esperando toda la noche por un saco de comida. Fue muy interesante ver como funcionaba el tema de ayuda internacional en esas circunstancias.

Luego, unas Navidades que me quedé allí, encontré un trabajo en un hotel de cinco estrellas de Suazilandia. Les ofrecí trabajar amenizando las cenas tocando el chelo en el restaurante. Fue el mejor trabajo que he conseguido en mi vida, y tenía 17 años. Estuve allí una semana viviendo en el hotel de cinco estrellas. Yo tocaba el chelo dos horas durante las cenas y el resto del día, como allí en Navidad es verano, estaba en la piscina remojándome. Era una semana que justo mi link family se iba a Zimbabue.

P: Ximena, ¿quién eres ahora? ¿qué pasó después de esta etapa en Colegios del Mundo Unido?

R: Después de UWC me fui a Inglaterra e hice un Foundation Course, como el preuniversitario en actuación. Estuve como dos años haciendo pruebas para entrar en la Escuela de Arte Dramático de Londres porque tienes que hacer un proceso de selección muy exhaustivo y hay solo 30 plazas en cada escuela.

Entré en el Royal Center School of Speech and Drama, que era donde yo quería entrar, estuve 3 años haciendo mi BA in Acting. Terminé y estuve un tiempo allí trabajando pero decidí venirme a España porque iba a ser más fácil. Ser actor es Londres es un poco complicado, necesitas tener un trabajo regular.

Me vine a Madrid, estuve en varios proyectos, empecé a hacer coaching para actores en cine, trabajé en un par de pelis… También hago cursos de English for Actors y hace 3 años empecé con mi propia compañía de teatro. El último proyecto, que hemos estrenado hace poco, está inspirado en el libro Mujeres que corren con los lobos, un best seller feminista de los años 90. Es una recopilación de cuentos de diferentes culturas. Reinterpreté cuatro cuentos que me parecían relevantes a la experiencia de ser mujer en el mundo que son Las zapatillas rojas, La vendedora de fósforos, Barba Azul y La mujer esqueleto.

La obra es un homenaje a muchas mujeres y la motivación con ella es darnos cuenta de que hay “un nosotras” muy potente. Yo quería crear en este espectáculo un lugar de refugio, encuentro y sanación. Y es reivindicativo desde una energía de recoger, de cuidarnos y sentirnos en grupo. 

También estoy en Cuéntame, llevo cuatro temporadas con un papel pequeñito, y lo que voy a empezar ahora son talleres de dramaterapia para mujeres basados en el proceso de la obra de teatro. 

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P: Un consejo para los futuros alumnos…

Que estén muy en el aquí y el ahora de la experiencia. Por mucho que puedas echar de menos tu casa, tu familia y tus amigos, todo va a estar ahí cuando vuelvas. Que absorban al máximo todo lo que tienen alrededor.

P: ¡Gracias, Ximena!

R: ¡Gracias a ti!

Conocemos a Sara Cano, escritora y antigua alumna de UWC Adriatic

“Cuando te dedicas a escribir no hay nada mejor que un sitio en el que tienes 200 estudiantes de cien países distintos para empaparte del mundo y de historias”

 

Cuando Sara Cano terminó sus estudios en UWC Adriatic (bienio 2003-3005), decidió estudiar Filología Árabe y especializarse en edición. Su carrera en la literatura empezó poco a poco: primero como traductora editorial, luego como editora y, finalmente, como autora de las sagas juveniles “La guerra de 6ºA”, “Jurásico Total” y, el libro ilustrado feminista, “El futuro es femenino”.

A esta “cazadora de historias”, la experiencia en UWC Adriatic le sirvió para empaparse del mundo y de vivencias. ¿Se inspiraría en ellas para crear sus obras? ¡No te pierdas su entrevista y conoce a nuestra escritora favorita!

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Sara con los ejemplares de “Perdidos sin Wifi”. Sara Cano.

P: Sara: traductora, correctora, editora, lectora editorial  y autora varios libros infantiles y juveniles, según tu biografía de Twitter. ¿Cuándo empieza tu pasión por la lectura?

R: De siempre. Mis padres cuentan que, cuando todavía no sabía leer, ellos me contaban cuentos, los memorizaba y se los contaba. Entonces era muy pequeña y parecía que sabía leer, pero era mentira. No recuerdo un momento de mi vida en el que no me haya dedicado a esto, a leer y escribir, es muy vocacional. De hecho, una de mis primeras fotos de pequeña es yo sentada en un “silloncito” con un libro y una pose como muy adulta, pero era un “mico”.

P: ¿En qué momento decides que lo tuyo son los libros y te quieres dedicar a ello profesionalmente?

R: Fíjate que me costó. A pesar de que era muy vocacional, nunca creí que me pudiera dedicar profesionalmente a esto, me parecía que no había mucha salida laboral. Yo me dedicaba más a las lenguas, estudié Filología Árabe después de los dos años en Colegios del Mundo Unido. Siempre me habían atraído muchos los idiomas, todo lo que tuviera que ver con el lenguaje escrito, hablado y la comunicación.

En un primer momento, mi vocación fue por ahí, por la traducción, pero luego me terminó llamando otra vez la literatura. Cuando acabé la carrera y me tuve que especializar, hice un máster en edición. Eso fue hace 8 años, en 2009.

Desde entonces, he ido pasando por varias etapas: traductora editorial, lectora editorial, editora, ahora autora… Fue justo al terminar la universidad cuando dije, “sí, lo de los idiomas está muy bien y me apasiona mucho, pero yo lo que quiero hacer es literatura”.

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Sara en UWC Adriatic en Duino (Italia). Sara Cano.

P: Fuiste a UWC Adriatic en la convocatoria de 2003-2005,  ¿cómo influyó en tu vida profesional esta experiencia?

R: En la profesional, todo suma. Cuando te dedicas a escribir, eres un cazador de experiencias, así que no hay nada mejor que un sitio en el que tienes 200 estudiantes de cien países distintos para empaparte del mundo y de historias. 

También me llevo mucho a nivel idiomas, por supuesto. El mundo de la lectura no se limita a tu lengua madre porque hay un montón de universos por explorar. Cuanto más cerca de la lengua original estés, mucho mejor. Así que aprender italiano, comunicarte en inglés y toda esa soltura que te da UWC ha tenido muchísima importancia.

P: ¿Y en la personal?

R: Pues todo. Yo creo que no sería la persona que soy ahora si no hubiera vivido la experiencia de los colegios. Es, seguramente, la cosa que más marca tu personalidad siendo adolescente. No me imagino como sería Sara si no hubiera ido a UWC. Pero sé que soy una persona distinta gracias a haber ido.

Tengo mayor apertura mental, casi todos los problemas del mundo tienen un rostro conocido. Ha sido una experiencia fundamental en mi formación y en el desarrollo de mi personalidad.

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Con amigos. Sara Cano.

P: Dices que Colegios del Mundo Unido es un hervidero de historias, ¿ha habido algo en UWC que te haya inspirado para escribir alguno de tus libros?

R: Supongo que sí, que las cosas que pasan en UWC al final las incorporas de manera inconsciente, pero no hay una anécdota concreta.

Ahora, por ejemplo, la última serie que he sacado, Jurásico Total, transcurre en un internado que está en medio del campo y es bastante particular. Pensándolo bien, sí que tiene un poco de UWC (risas).

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Vestida de chulapa. Sara Cano.

P: Eres autora de la serie  juvenil “La guerra de 6º A”, ¿de qué va esta serie y cómo surgió la idea de escribirla?

R: La guerra se 6º A trata sobre un colegio en el que hay una clase de niños de sexto que tienen un enfrentamiento con la clase de enfrente. Son 6º A y 6º B y tienen la lucha mortal que tienen todos los colegios. Es una guerra de bromas muy divertida.

Nació por la voluntad de que los niños lectores de esa franja de edad, de entre 8 y 12 años, encuentren referentes más cercanos. Ya hay series parecidas de humor: “El diario de Greg”, “El diario de Nicky”… Pero resultan un poco distantes en las cosas que les pasan a los niños, cómo hablan, etc. Además, juegan al béisbol y ven partidos de fútbol americano.

Me parecía interesante traer eso a una realidad más cercana y creo que ha funcionado muy bien, sobre todo con niños a los que no les gusta mucho leer, que les cuesta, que son perezosos con la lectura … Se ríen muchísimo y, al final, les engancha a seguir con otras lecturas. Creo que es el gran logro de “La guerra de 6º A”.

Es una serie de humor descabellado y para no parar de reír, seas niño o seas mayor, porque hay algunas cosas que seguro que las captan mejor los mayores.

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“La guerra de 6ºA en librerías”. Sara Cano.

P: Recientemente has publicado “Perdidos sin wifi”, el primer libro de la saga “Jurásico Total”. ¿Qué se va a encontrar el lector en este libro?

R: Jurásico Total es una serie de aventuras y fantasía -con una base científica- que estoy construyendo con un paleontólogo. “Perdidos sin wifi” es un libro que trata de cinco amigos que estudian en un colegio internado que está cerca de una excavación paleontológica en la que trabaja una sociedad de paleontólogos haciendo investigaciones. De repente, descubren un portal dentro de la propia excavación que les lleva a un mundo en el que los dinosaurios nunca se extinguieron. Este mundo tiene sus propias reglas de funcionamiento. No viajan al Jurásico ni al pasado, viajan a un lugar en el que pasaron ciertas cosas distintas a nuestro mundo y los dinosaurios siguen vivos.

P: ¿Es un mundo paralelo?

R: Sí, es un mundo paralelo. Se van a encontrar criaturas de todo tipo… A todo esto, con el fundamento que tiene escribir con un paleontólogo. Tiene mucha fantasía, es un libro de aventuras puras, tiene mucho humor, pero no es como “La guerra de 6º A”.

Es un libro pensado para que los niños aprendan de dinosaurios. Incluye fichas técnicas sobre los dinosaurios que aparecen en él, no aparecen los dinosaurios típicos, aparecen dinosaurios de los que no se sabe tanto… Hemos intentado combinar estas dos facetas: la más literaria y la más científica en la creación de esta serie.

Vídeo sobre “Perdidos sin wifi”. El Pakozoico.

P: ¿Para cuándo el próximo libro de ‘Jurásico Total’?

R: Pues el segundo libro sale en junio y, ahora mismo, estamos escribiendo el tercero. Este año se van a publicar tres, en abril, junio y septiembre. Si tienen buena acogida, continuaremos con la saga el año que viene.

P: También acabas de publicar un libro de cuentos ilustrado titulado “El futuro es femenino”, que ya va por la segunda edición. ¿De qué se habla en estos cuentos?

R: “El futuro es femenino” es una historia completamente diferente. Se trata de un libro ilustrado en el que colaboran ocho de las ilustradoras más conocidas en España: María Hesse, Ana Santos, Laura Agustí, Agustina Guerrero (La Volátil), Leire Sidia, Amaia Arrazola y Elena Pancorbo. Nos juntamos en este libro para crear ocho historias con situaciones de desigualdad y machismo que afectan, sobre todo, a las niñas.

Queríamos un libro en el que la protagonista fuera la lectora. Si no es la niña que lo está leyendo, pues la madre que se lo ha comprado, que se ha visto reflejada en alguna de las situaciones que se cuentan en el libro. Son ocho cuentos muy cortitos, cada uno con una ilustración a doble página que cuentan situaciones de desigualdad a las se enfrentan las niñas desde que nacen, prácticamente.

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A la izquierda, “El futuro es femenino”. Sara Cano.

Hay un cuento que habla sobre una niña a la que sus padres no quisieron agujerearle las orejas cuando nació y, cuando tiene diez años, se enfrenta al dilema de sufrir por estar guapa, porque es un una expectativa social, o no hacerlo.

Tenemos un cuento también que habla del empoderamiento sobre el espacio, de cómo los colegios, los patios por lo general, son dominio del fútbol y de actividades masculinas y las niñas quedan relegadas a una “esquinita”. Hay un cuento también sobre una niña transexual. Quería que la infancia transexual tuviera un espacio en estas historias porque parece que el feminismo a veces se olvida un poco de que hay niñas con pene.

De la misma forma, en este libro se habla sobre la menstruación, sobre los cambios hormonales y cómo se viven de una manera más avergonzante de cómo los viven los chicos. Hay un cuento que habla de la invisibilización de la mujer en el arte, en la ciencia… Son pequeñas situaciones de lo que se considera micromachismo, que a mí no me gusta el término “micro” porque el machismo nunca es “micro”.

Al final, las protagonistas de estas historias tienen una visión empoderada, ellas le dan la vuelta a la historia y salen solas de la situación de injusticia. Es un libro que tiene una vocación de que la persona que lo está leyendo, ya sea mujer u hombre, se de cuenta de que esto existe y de que hay maneras de revertir estas situaciones.

P: ¿El futuro es femenino?

R: Esperemos que el futuro sea femenino. El presente es masculino, eso está clarísimo. Para que el futuro sea femenino, tiene que haber más libros como este, más gente que se conciencie y más feminismo. En la primera entrevista que me hicieron, lo dije sin pensar pero es verdad, para que el futuro sea femenino, el presente tiene que ser feminista.

P: Sara, ¿cuáles son tus proyectos de futuro?

R: Trabajo como autónoma, dando servicios editoriales a distintas editoriales. Hago traducciones, correcciones… Trabajo con mi pareja, que es ilustrador, así que todo este trabajo lo hacemos juntos. Espero seguir así, recibiendo muchos encargos y trabajando en el mundo del libro infantil y juvenil, que es mi pasión.

P: ¡Gracias, Sara!

R: ¡Gracias a ti!